A diferencia de las empresas o las organizaciones, los
tiempos de respuesta en lo deportivo son muchos más cortos y mucho más
exigentes los resultados esperados.
Más allá de lo antes expuesto, en Boca supieron esperar algún
resultado positivo en el ciclo de Bianchi, quizás por su historia o por los
gratos recuerdos, pero el deporte y los resultados no perdonan, más cuando uno
ve un equipo sin alma, sin entusiasmo.
Que cambio para que el equipo de Arruabarrena, lograra semejante
imagen de confianza y despliegue frente al puntero del torneo, un equipo de
Boca que venía derrotado por Estudiantes de La Plata en un partido donde la
palabra equipo brillo por su ausencia.
En lo deportivo poco 48hs de entrenamiento no marcan una
diferencia. Entonces donde talla la diferencia, será el vasco un gran
motivador, tendrá esas palabras de coach que marcan a fuego y hacen del desafío
la diferencia, eso solo lo sabrán los mismos protagonistas.
Desde estas líneas solo veremos algunas cosas que podrían llegar
a marcar esta diferencia y que más allá del peso e importancia del técnico pasan
por los mismos jugadores.
Este punto es la emocionalidad, podemos decir que la
emocionalidad condiciona nuestra efectividad, en tres aspectos, disposición para la acción, esto es
nuestra emocionalidad se dispara por un acontecimiento que nos lleva dar un
mayor esfuerzo(cambio de técnico) no permite un cambio de ánimo que cambia
nuestra predisposición al trabajo y al esfuerzo, condicionamiento del comportamiento, la predisposición anterior
cambia nuestro comportamiento actual y futuro, se ven oportunidades y se ve un
camino, con nuevas oportunidades, regulación
de la interacción dentro del equipo, este mismo cambio personal se ve en
los demás integrantes del equipo y esto lleva .a estrechar y cambiar los lazos
sociales creando nuevos espacios y generando mayor confianza.
Un buen coach saca diferencia de esta energía emocional y
logra el salto de efectividad que todo cambio impulsa y que en todo equipo
deportivo es tan necesario para el corto tiempo de trabajo que hoy existe.
Quizás esto le pasó a Boca, a sus jugadores, será responsabilidad
del vasco, que no solo quede en la frase “técnico que debuta gana”
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