Cuando hay competencias internacionales que tienen una
duración corta se deben armar equipos que respondan en forma rápida a
exigencias extremas. Entonces los tiempos de maduración se acortan, los
estadios grupales disminuyen su duración y el apoyo del líder-coach se
transforma en algo fundamental.
Se fijan objetivos y se trabaja y se esfuerzan en ese
resultado sabiendo que existe una fecha límite y esa fecha es inamovible y es
esa fecha con la gloria o la derrota.
Gran trabajo de Bauza, su equipo y los dirigentes de San
Lorenzo en esa etapa previa que derivo en la final de la copa libertadores.
Todo un trabajo de equipo inicial deportivo, basados en el
torneo local y un trabajo dirigencial de
apoyo que estableció el entorno para el trabajo, todos los elementos para
lograr el éxito buscado. Motivación, emocionalidad, actitud, presente y
esfuerzo. Luego el premio y la gloria anhelados, con visita al papa incluida.
Pero todos los equipos de trabajo de alto rendimiento y con
grandes éxito, necesitan luego de la obtención de los mismos, primero un tiempo
de asimilación emocional, de adaptación emocional al comportamiento físico y de reubicación social.
Luego de esto viene un tiempo de reacomodamiento de ver
nuevos objetivos y rearmar fuerzas, emociones y actitudes y motivar a todos a
un nuevo logro que genere una nueva etapa de vida en el grupo.
Poco tiempo para San Lorenzo que en 10 días y aun de festejo
se sumergió en un nuevo campeonato, con tres derrotas y un solo triunfo y acá
es donde veremos la verdadera mano de Bauza para retemplar a sus jugadores y no
dejar que se agrieten y derrumben y el espacio de los dirigentes para llevar el
dialogo al extremo del coaching para edificar un nuevo entorno de desafíos.
Menuda tarea, para timonear y en un deporte tan resultadista
como el futbol.
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