lunes, 15 de septiembre de 2014

Management directivo. Carga emocional. Solo lleva aquello que te hace crecer.


El coaching es algo difícil de entender y no confundir con el liderazgo. Saber combinarlo es el principal logro, no es sencillo, pero el esfuerzo y el sacrificio bien vale la pena.

Dos historias para ir comprendiendo de qué hablamos.

Había un gran castillo de cristal en el camino de todos los viajeros, hace ya muchos años, todos aquellos que pasaban por sus puertas podían entrar y tomar lo necesario para su viaje y continuar, todos los elementos eran de cristal y estaban ahí al alcance de la mano.

Un día llegan dos viajeros una ya había estado otras veces en el castillo uno era la primera ocasión que lo visitaba, a este le llamo la atención la cantidad de cristal roto en las puertas del castillo. Pregunto y su amigo le dijo esos son restos de la ambición. Ingresaron, las cosas eran maravillosas, el visitante con más años tomo un plato, un vaso y se marchó hacia la puerta, el amigo le dijo estas cosas son muy livianas lleva más y cargo todo aquello que sus manos le permitieron. Al pasar la puerta de ingreso las cosas se volvieron muy pesadas y se le cayeron y rompieron en el piso.

El amigo lo miro y le dijo, solo carga aquello que puedas llevar y sobrellevar y tu vida se colmara de cosas que te hagan feliz.

El maestro Song comentaba a sus discípulos:

Un hombre que iba por el camino tropezó con una piedra, la recogió y la llevo consigo. Poco después tropezó con otra, e igualmente la cargó. Así cargaba con todas las piedras que tropezaba. El peso lo fue encorvando, al punto que dejo de mirar al horizonte. Y el peso fue tan grande que un día ya no pudo caminar.

¿Qué piensan de ese hombre? Pregunto el maestro

Uno de sus discípulos respondió “es un necio, para que cargar con tantas piedras.

Esto es lo que hacen quienes cargan ofensas que recibieron, los agravios sufridos e incluso las amarguras de las propias equivocaciones. Sin embargo, podemos dejar todo eso atrás y no cargar las pesadas piedras del rencor, que poco a poco nos impiden ver el horizonte de nuestra esperanza. El peso nos encorva y deforma nuestra espalda y con ella, nuestra vida e ilusiones. Si dejamos de lado esa inútil carga, nuestro camino será más ligero, nuestro paso más seguro y nuestra esperanza estará siempre a la vista.

Así es amigos, pongamos esto en práctica como crecimiento personal y seamos lideres-coach, llevando esto mismo a nuestros colaboradores.

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