En cualquier ámbito de la vida, tanto en el personal, como
en el laboral, como en el deportivo, necesitamos del elemento motivador para
lograr que las personas que están con nosotros logren dar de sí su mejor
esfuerzo.
Encontrar las palabras justas, el tono, el gesto, la fuerza,
para darle al otro ese salto de sentirse vivo y sacar de si su mejor versión.
De eso se trata el coaching motivacional, pero para ello
necesitamos conocer y tener un buen entorno comunicacional, conocer el
lenguaje, saber encontrar las palabras y por sobre todo saber escuchar, tan
diferente a tan solo oír.
La palabra tiene un poder muy fuerte, pero e mayor poder radica
en un correcto acto comunicativo, es decir que todo aquello que acompaña al
proceso comunicativo este en su lugar y en su justa medida.
El hablar conforma una actuación, es decir hay que cargar de
significado y de expresión a las palabras, que terminen de dar su efecto
superador, un entrenador no en el entretiempo de un partido no habla sentado en
un escritorio, sino imaginen el resultado.
Y a todo esto le sumamos la carga emocional, que como el
detonante de un explosivo termina de conformar todo lo necesario para generar
esa sensación interna.
Entonces debemos conocer por dónde empezar a trabajar sobre
nosotros mismos para llevar ese salto de comunicación.
Quienes entiendan este proceso y se preparen en ese sentido,
encontraran el camino para obtener resultados exitosos.
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