jueves, 14 de abril de 2016

Una cuestión de edad....

Les transcribo un articulo que me resulto muy interesante para compartir....

 

“Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida, y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que será”

Miguel de Unamuno

Hace ya tiempo que vengo hablando de la crisis que acontece en la madurez, de la madurescencia, a cada cual le toca a la edad que sea, algunos, eternos "Peter Pan", no la sufren nunca... Es la crisis que anuncia el cambio de ciclo vital, el momento en que experiencia y energía se unen y no nos sirve ya el "más de lo mismo".
A muchos "babyboomers" la crisis madurescente nos ha coincidido con la crisis del principio de siglo, crisis del modelo económico, social, la revolución tecnológica, la crisis del modelo productivo, el cambio en las estructuras familiares seculares, de los valores, del mercado laboral... todo se transforma a nuestro alrededor a ojos vista.
Sólo una generación antes de la nuestra, la crisis madurescente coincidía con el período de desvinculación del trabajo, la época justo anterior a la jubilación y se resolvía con el "retiro" que ya suponía una particular transformación y cambio de hábitos y actividad. Pero ahora, llegado ese momento, y salvo honrosas excepciones, nos pilla pletóricos de energía, con buena salud y con una esperanza de vida que ronda los 84 años de media, con lo que tenemos mucho futuro por delante.
Estas últimas semanas he leído un montón de posts y artículos sobre la incorporación masiva de las generaciones Y y Z al trabajo poniendo el foco y el énfasis en las características diferenciales de las generaciones en activo más jóvenes . Por otro lado en muchas empresas se relega a puestos intrascendentes a los trabajadores de edad, cuando no son expulsados del mercado laboral. En otros muchos casos, en lugar de ofrecer su experiencia y conocimientos en otros sectores o empresas o incluso antes de arrojarse a la arena de la emprendeduría forzosa o no, los trabajadores senior están atrapados en el mismo puesto de trabajo de "toda la vida" con la esperanza de llegar a la jubilación en él.
A pesar de las voces de sirena que resuenan por todas partes, las empresas no son conscientes todavía de la revolución demográfica que se nos viene encima o ya está entre nosotros, en un país donde ya somos más los mayores de 50 años que los menores de 18. La discriminación por edad empieza a ser más acusada que la discriminación por sexo, por raza o por religión, y si juntamos sexo femenino con más de 50 años, la mezcla resulta altamente dañina para la pobre afectada, que a menudo sufre episodios de "mobbing" hasta que se consigue que salga enferma y con la autoestima por los suelos de la empresa.
La lucha contra el "edadismo" será uno de los grandes retos a los que deberán enfrentarse los Departamentos de Recursos Humanos en los próximos años. Para comenzar esta batalla qué mejor que hacerlo desde el inicio de la relación con la empresa: Incorporar candidatos senior a los procesos de selección supone disponer de candidatos formados profesionalmente, que aportan experiencia y con más visos de permanencia en la empresa que un candidato junior que tiene incorporado en sus valores el cambio a diferentes empresas para seguir experimentando y creciendo.
Los trabajadores senior portan en su ADN profesional el mantener la lealtad a la empresa y pueden además ayudar a cultivar y fomentar este valor, la lealtad en las generaciones más jóvenes que han crecido en un mercado de trabajo que hasta hace bien poco no quería contratarlos y en caso de hacerlo ha sido por salarios casi indignos y sin ningún problema para despedirlos en breve espacio de tiempo. Las generaciones más jóvenes no creen en la fidelidad y el compromiso con la empresa porque no han podido consolidar ninguna relación con un proyecto o un puesto de trabajo, mientras que los trabajadores senior cuentan entre sus características más reconocibles el sentido de la responsabilidad y el de la pertenencia la la marca.
La generación de "babyboom" ha pasado, y no sólo desde el punto de vista laboral, por múltiples cambios y transformaciones.Ha tenido que adaptarse a cada cambio tecnológico, estructural, de gestión y de procedimiento. Está pues preparada para trabajar en cualquier situación y espacio y con diferentes formas organizativas. En muchos casos acogerá con entusiasmo un cambio de función, de equipo, de proyecto si ello conlleva aprendizaje, reconocimiento, estatus y responsabilidad.
Los trabajadores senior no sólo aportan experiencia, aportan también una amplia red de contactos construida a lo largo de sus años en activo. Su red profesional abarca no sólo compañeros y ex-compañeros de la empresa, sino que alcanza a sus colegas profesionales, incluidos en muchas ocasiones los que trabajan para la competencia, a los contactos adquiridos en sesiones de formación, jornadas y eventos, a proveedores de la organización, clientes, usuarios. Su conocimiento del sector para el que trabaja es una fuente de información valiosa para la empresa. Puede ayudar también a la captación y selección de talento para la organización y a ampliar la red de contactos de los profesionales recién incorporados a la misma.
Está claro a la vista de la evolución de la pirámide de edad y del estado del fondo de pensiones, que los trabajadores senior, los babyboomers, tendrán que trabajar más tiempo que generaciones anteriores. Es un imperativo económico. Ha llegado el momento de ser conscientes de ello y comenzar a elaborar planes, proyectos, propuestas que estimulen el alargamiento de la vida laboral y aseguren a los trabajadores senior un entorno laboral en consonancia con las características diferenciales de estos trabajadores que pueden aportar mucho y durante mucho tiempo a la sociedad.
Autora: Laura Rosillo Cascante (Coach Digital Independiente en Observatorio del Aprendizaje en la Madurescencia/Barcelona, España)

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