Sigamos hablando de economía, es la mejor forma de seguir conociendo qué cosas pasan y porque no siempre nos va bien, y si entendemos estos motivos comprenderemos que cosas olvidamos en el camino de la economía clásica.
Cuando hablamos de lo emocional lo relacionamos con el comportamiento de nuestro cerebro y el manejo de las emociones, y esto esta muy lejos de todos los modelos matemáticos que representan a la economía o están lejos de lo neoclásico o de lo keynesiano.
Lo emocional nos lleva a no tomar siempre decisiones racionales y menos cuando se trata de dinero, ya que a través de el intentamos lograr la cuota de satisfacción y placer que nos permita ser felices, es decir lograr una importante sensación de saciedad y satisfacción.
Pongamos algunos ejemplos, si se nos pidiera en la ciudad de La Plata elegir entre Estudiantes o Gimnasia, elegimos sin dudar al club del cual somos hinchas y si nos pidieramos que agregaramos por ejemplo al Barcelona, seguimos siendo consecuentes con el pensamiento y la decisión y elegimos a nuestro equipo, ahora bien con el dinero no somos tan consecuentes y racionales.
Ahora bien analicemos otro ejemplo, supongamos que tenemos la necesidad de cambiar nuestro televisor y vamos a la casa de electrodomésticos y vemos en vidriera una de 32´ a $10.000 y uno de 55´ a $20.000 vemos y analizamos y de acuerdo a nuestra capacidad de gasto y nuestros ingresos un número importante se inclinara por el de 32 pensando que el de 55 es muy caro. Ahora bien si en la misma vidriera vemos uno de 42´ a $18.000, entre los tres modelos un número importante se decidirá por el 55 entendiendo que los colma de satisfacción en mayor medida y en la comparación parecería que esta barato, entonces mas allá de toda previsión y cálculos tomaremos la decisión que parecería no racional. Esto es porque nuestra emocionalidad privó sobre lo racional.
Esto sucede en la economía emocional, las personas buscan obtener placer y satisfacción con sus ingresos y encontrar esa equidad que les de placer entre la oferta y la demanda.
Esta mirada le está faltando hoy a la economía para tener una visión integral, que piense en el país y en el ciudadano.
Es imposible entender la economía sin entender el factor humano que la compone y ese factor humano esta fundado en lo cultural y lo emocional.


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