Estamos
en épocas de transición ya pasaron las elecciones presidenciales y tenemos
nuevo presidente electo, Alberto Fernández, quizás bueno, quizás malo, el
tiempo lo dirá, solo esperemos que sea con bien para la argentina.
En
este momento se llena la televisión de personajes y analistas políticos y
económicos, unos neutrales, otros partidarios y otros con un exacerbado
fanatismo, unos con conocimiento y otros solo figurando, diciendo cosas sin
sentido y como relleno de paneles de opinión. Nunca los extremos fueron buenos,
en realidad lo bueno es tener objetividad y sentido común. Poco frecuente en la
actualidad.
Muchas
explicaciones de una caída esperada hoy e impensada hace 7 meses atrás, mas allá
de la habilidad política de Cristina en un rearmado de espacio y formula
presidencial que genero un impacto muy positivo, que sumaron muchos votos y
puso de nuevo en carrera al peronismo, algo le paso a Macri en estos 4 años de
gestión.
Pero
cuando comenzó a perder la reelección Mauricio Macri.
Pensemos cómo se dieron las cosa y las conductas, Macri comenzó a perder su reelección
en la campaña presidencial anterior, si la misma que lo llevo a presidente, con
frases y dichos lapidarios que después lo superaron, si a eso le sumamos una serie
de decisiones muy equivocadas es el cóctel perfecto para ir perdiendo poco a
poco, confianza primero y electores después.
Pero
vamos al inicio, corría junio del 2015 y todos los candidatos paseaban por
todos los programa mediático existentes, incluido Tinelli y su gran hermano, se
acuerdan de las parodias con el político y su imitador. Allí comenzaron las
frases y promesas innecesarias.
Si
podemos decir a favor que la seguridad de su alocución y el cansancio de la
gente a 12 años de gobierno K le daban un buen impulso y en ese armado ya se
notaba la mano de Marcos Peña, el tinte de soberbia al discurso que le daba firmeza.
Y llego el almuerzo con Mirta y con el la primer palada al pozo del desastre y
dijo “solo el 1% de los países del mundo tienen inflación superior a un digito,
Mirta el tema de la inflación es una pavada se puede controlar fácilmente”, hoy
sacando Venezuela y algún país de África estamos en el podio.
Y
no solo Macri, Maria Eugenia Vidal se
paseaba también por cuanto programa encontraba, intratable con Del Moro, El
diario de Mariana y ahí ella también dijo “un docente en la provincia debe
ganar $40.000 para estar bien pago, agosto 2015, cuatro años y ¿???.
Y
a continuación llegaron el resto de las frases, pobreza cero, la lluvia de
inversiones y la baja de la desocupación y el golpe efecto confianza fue
terrible, acompañado por decisiones erróneas en el armado de la fórmula del
lado K, llevándolo a ser electo presidente, ganar la provincia de Buenos Aires,
continuar en capital y ganar en La Plata un cordón amplio y generoso de
votantes que no supo capitalizar durante su gestión.
Asumió
su cargo y comenzaron las decisiones erróneas, la primera la liberación del
cepo al dólar K sin medir las consecuencias y ese fue el primer gran golpe a
las pymes y a la inflación y llegaron más frases lapidarias “tenemos al mejor
equipo económico de los últimos 50 años” y llegaron más errores económicos, que
los analizaremos en otra nota, los aumentos de los servicios la quita de
subsidios y la marcha atrás por el descontento de la gente, se comienza a notar
que no existe un plan real que sustente las ilusiones y las esperanzas y se
comienza a desdibujar.
Llegó la primera cesión en el congreso donde todos esperábamos que nos dijera que era
la gran herencia recibida que había detrás de aquello que todos suponíamos,
cual era la realidad argentina, pero no, solo un tibio discurso cargado de política
pero falto de contenido, ese fue el primer paso para perder la confianza.
El
mejor equipo que no encuentra cual es la fórmula económica para el país y los
problemas que se agravan y llegamos a la mitad del mandato diciembre de 2017,
el verdadero diciembre negro del gobierno de Macri, algunas revueltas sociales
saqueos en supermercados de algunas ciudades, y un discurso de Marcos Peña que
lleno el fuego existente con combustible, consecuencia, se disparó cuatro peso
el dólar de casi 17 a 23 y ahí el gran error de Macri, no haber bajado a Peña
del gobierno. De ahí en más ya la economía se desboco cual caballo salvaje y no
se pudo parar.
Quizás
le falto fuerza al presidente, quizás le faltó valor o quizás no supo cómo hacerlo,
son preguntas que jamás podremos saber sus respuestas, lo real es que luego de
eso fue todo una cascada de desaciertos y malas decisiones, sacando a los
ministros equivocados, tardando en dar señales de respuestas a los problemas
sociales, y vinieron los golpes duro de inflación del 2018 y se siguieron
aumentando los impuestos y jamás se atacaron los problemas reales de inflación
y producción, la crisis fue cada vez peor y cuando estoy desbordado comienzo a
tomar peores decisiones, como las populistas que tomo que van en contra de su
propio espíritu y que terminaron de confirmar que no existía un plan que
sustentara las ilusiones depositadas.
Entramos
en el 2019 y el tobogán nos seguía tirando para abajo y seguían las pésimas decisiones,
no supo hablar con la oposición, o no quiso incorporar figuras extrapartidarias
y la soberbia seguía, la receta que entendía Marcos Peña seria la carta de
triunfo, no hacer los cambios que la situación aconsejaba, puede haber sido la
falta de experiencia o quizás demasiada juventud en el grupo asesor, o ambas,
lo real es que plantearon las paso como
la batalla final, cuando ya estaban sorprendido por la formula
Fernandez-Fernandez que había llegado para patear el tablero con toda su
fuerza, si algo que uno aprendió es que si quiere ganar no debe dejar a su
oponente con posibilidades de recuperarse, error de boxeador novato, si estaña los
bolsos, los cuadernos y los arrepentidos, no debería haber actuado más rápido la
justicia, solo por el hecho de que los argentinos sepamos la verdad y no
vivamos de suposiciones, pero lo cierto es que las suposiciones alimentan la
grieta y la polarización, quizás una estrategia para las elecciones, pero los
argentinos no nos merecemos eso.
Para
esta instancia las cartas ya estaban jugadas y ni el presidente ni su entorno parecían
darse cuenta y luego llegó la campaña de te escuchamos, a eso si primero el
reto de que habíamos votado mal, y más decisiones populistas y la campaña si se
puede, cuando por detrás la parca ya estaba tomando las medidas de un final
anunciado cuando asumió en diciembre del 2015.
Si
quedan algunas cosas para la estadística, sigue sin poder ser reelecto y
terminar bien un gobierno que no es peronista, que gobernar la capital federal
no es suficiente para gobernar el país, la capital tiene poca superficie, mucha
gente y una cultura diferente al resto del país, es país es lo opuesto a la capital,
que la política social de un país es diferente a la política empresarial y que
al final la experiencia cuenta y vale, algo que cambiemos derrocho en su gran
oportunidad de gobernar.













