Muchas veces desde estas líneas hemos reflexionado y escrito
sobre decisiones que fueron tomando los diferentes gobiernos, en algunos casos resaltándolas
por acertadas y en otros remarcando puntos que considero desde mi punto de
vista de trabajo como erróneos.
Hoy entiendo y estoy convencido, se debe dar una mirada
diferente, porque la situación y el entorno de país así lo reclaman.
Pasamos de un autoritarismo sordo a un timbreo coloquial,
ambos extremos ya jugaron su punto y hoy se abre un nuevo camino, sin timbre y
sin fundamentalismo autoritario.
Hoy necesitamos un proyecto de país a largo plazo, sin
distinción de color político, hoy necesitamos un líder que una a las distintas
fuerzas políticas y se acuerde en que queremos para nuestro país como
argentinos, porque es el país de los argentinos.
Desde el retorno a la democracia hemos pasado por diferentes
colores políticos unos mejores otros no tanto, pero no es el momento de ver
cuales fueron unos o cuales fueron otros, casi siempre uno invalido lo del
anterior y comenzamos de nuevo, como en el juego de la oca, vuelva tres pasos
para atrás. Hoy debemos ir tres pasos para adelante.
Pensemos que el país es uno solo y somos todos argentinos y
todos queremos y pretendemos lo mismo, vivir en un país desarrollado, con
igualdad de oportunidad de estudio y trabajo para todos, estar tranquilos,
seguros, con un salario que nos permita saciar nuestras necesidades y obtener ese
grado de satisfacción emocional que nos eleve como personas.
Nuestra argentina necesita un plan de salud para los próximos
treinta años, un plan de educación para los próximos treinta años, un plan
social y económico para los próximos treinta años, un plan monetario y
tributario para los próximos treinta años.
Con esto definido entre todos los partidos políticos, las
urnas solo deberían ser el camino para elegir al mejor representante que lleve
estos planes adelante, con el mayor ingenio y con el mayor beneficio y rapidez para
nuestro país.
Otra cosa que nos daría la madurez de país que necesitamos
es que tengamos elecciones cada cuatro años, y de una solo ves se elija todo,
no podemos perder tanto tiempo en compulsas electorales, elegimos una vez y nos
dedicamos a gobernar durante cuatro años, sin pensar en otra cosa.
No creo que sea tan difícil y costoso, con más de treinta
años de democracia ya estamos en condiciones de dar este paso y los argentinos
nos lo merecemos.